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Mis testimonios

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Maria

30 años

La terapia fue para mí una forma de volver a conectar con todo lo que me impedía avanzar: el miedo, la culpabilidad, los sentimientos encontrados, la ansiedad, la angustia... y aprender a llevarlo, a nombrarlo y de esta manera saber encauzarlo y enfrentar las situaciones dolorosas y difíciles que estaba viviendo. 

Los sentimientos a veces nos confunden y asustan... el sufrimiento nos puede llegar a paralizar. Y necesitamos ayuda... una ayuda objetiva pero cercana para encontrar luz y camino en los momentos de oscuridad y confusión. Y de una forma neutral: esto es, en realidad es uno mismo quien lo encuentra, pero la terapia psicológica pone las herramientas necesarias. 

Ha sido una manera de volver a enfrentar la realidad y el sufrimiento, pero con ayuda... porque me sentía muy débil y la terapia me ayudó a no anclarme en el pasado o en el dolor, encontrar caminos nuevos de encuentro y de esperanza para mi vida.

Hay situaciones en la vida que pueden superarnos... a veces uno se "mantiene a flote", pero lo que lleva dentro, tarde o temprano necesita ser sanado, cuidado, acogido. La terapia me permitía flaquear, llorar, encontrarme cara a cara con mi debilidad y mi dolor pero sin hundirme, sino para curar las heridas, para encontrarme de nuevo.

Me siento muy agradecida por la ayuda que recibí. Y valoro muchísimo el espacio que creó para mí... un espacio de silencio y escucha para poder expresarme, conocerme y encontrar salidas.

 

Adrian

32 años

Es casi imposible expresar con palabras cuánto se ha transformado mi vida gracias al apoyo de Marcela. El cambio viene de uno mismo, pero a veces hace falta que alguien te dé un empujón para que surta efecto. Me siento más completo, más consciente y capaz de construir una vida sin complejos, en la que soy yo el protagonista y el primer responsable de mi destino. Es mejor no dar muchas vueltas a las cosas. Pruébalo. ¡No te vas a arrepentir!

Laura

26 años

La terapia me ayudó a recomponer mi vida y a querer vivir. Cuando acabé con una situación de violencia de genero, me quedé sin gana de vivir, me sentía como un pozo, hundida, abatida y sobretodo con un miedo que me paralizó y que me impedía seguir con mi vida cotidiana.

La terapia también me ayudó a cerrar viejas heridas del pasado, que jamás pensaba que se llegarían a curar, se pasa fatal cuando estás triste toda tu vida. El proceso terapéutico se me hizo muy duro, pero la recuperación fue increíble, no podía creer cómo poco a poco me iba cambiando la vida sin darme cuenta. De repente mi vida estaba encauzada, tenía derecho a ser feliz y por fin después de mucho tiempo volvía a serlo. Ese increíble sentirte así de bien, volver a recuperar tu identidad, ser fuerte, tener ilusiones, y sobre todo, volver a soñar. Te felicito Marcela por el trabajo que hiciste, por cambiar mi vida y volver a recuperar todo esto, espero que ayudes a muchas mujeres y que vuelvan a ser felices como lo soy yo ahora y que les devuelvas la sonrisa que un día se les borro"

 

 

Maria C

32 años

"¿La terapia Psicológica en mi vida?... Ni yo misma sabría explicar lo que mi vida a cambiado gracias a ella. He ganado autoestima, seguridad en mi misma, saber tomar decisiones, confianza, fuerza y sobre todo (en mi caso) quererme a mi misma como nadie jamás lo hará".

Testimonios talleres grupales

“He vuelto a sentir que no puedes bajo ningún concepto negarte a conocer y a experimentar otras actividades, que el mundo esta ahí para vivirlo, y sentirlo”.

“Lo más importante es ver que he llegado a superar los malos momentos vividos”.

Me siento más sabia y consciente de mi momento en la vida, sé que no podemos ni debemos aislar nada que forma parte de nosotros. No sé cuánto me durará, pero espero que sea siempre”.

“Me siento más fuerte y segura conmigo misma”.

“Fuerte porque sé que después de esta terapia, puedo afrontar por completo el tema de la violencia de género”.

“Nada es imposible en esta vida; que soy mas fuerte de lo que pensaba”.

“Montones de gracias. Todo lo vivido, compartido, y conocido en el taller, ya forma también parte de mi vida, de la que de verdad quiero vivir”.